El Arte y el Duero

Cayendo hacia el Río Duero, casi rozándolo, y con una diferencia de cota de 36 metros entre el punto más alto y el más bajo, alguien con mucha lógica (y de seguro con mucha necesidad) había decidido tiempo atrás abancalar este terreno con serpenteantes muros de contención de piedra (mampostería en seco) ahora parcialmente tapizados por plantas trepadoras y colgantes.

Siendo el uso actual de dichos bancales el huerto urbano, y dada la diversidad de especies arbóreas, me propuse realzar las muchas riquezas que ya tenía el lugar y ubicar la Escuela de Artes Plásticas donde hiciera menos ‘pupa’, es decir, como una mera espectadora del entorno. Y cuando una tiene cuidado de por dónde pisa…la abrazan los robles.

La idea de recorrido está muy presente en el proyecto: entre clase y clase se puede deambular de un rincón a otro, por la cubierta, entre las copas de los álamos, atravesando el teatro al aire libre o descendiendo como agua derramada por los bancales hacia el Duero: